Prensa / Press
La Vanguardia, 1/09/2009
Eliseo Parra, Mazoni, The Pepper Pots, J. Miquel Olivery la Nova Cançó ganan los premios Altaveu. Los 21º premios Altaveu han galardonado este año, al cantautor de pop-rock Mazoni, la formación de versiones The Pepper Pots, la trayectoria en solitario del mallorquín Joan Miquel Oliver, los vocalistas Sílvia Pérez y Eliseo Parra, además de hacer una mención honorífica a la Nova Cançó. Leer resto del artículo.
Tierrafolk.com, 18/08/2009
Entrevista con Eliseo Parra
Casi de forma simultánea, dos nuevos trabajos de Eliseo Parra han visto la luz. Por un lado, la edición en CD y DVD de la grabación en directo de los conciertos celebrados hace unos meses en Madrid. Por otro lado, el proyecto de Coetus, en el que Parra se integra como cantante. Coincidiendo con esta interesante actividad mantuvimos con él esta conversación que ahora os frecemos.
Pregunta: Cada vez que sacas un disco nuevo, decimos que estás en tu mejor
momento creativo, y es verdad. Así llevamos más de diez años, pero siempre
consigues superarte. Quizás debemos empezar a preguntarte por tu mejor etapa
creativa y no por tu mejor momento. ¿Cómo defines tú el momento creativo por el
que pasas ahora mismo?
Respuesta: Es un momento de madurez y seguridad en lo que uno hace, así
lo definiría yo.
P: “Diez”, tu nuevo trabajo, es un disco y un DVD en directo, y pone el
broche de oro a la trilogía compuesta por “Tribus Hispanas”, “Viva quien sabe
querer” y “De ayer mañana”. ¿Significa eso que partir de ahora hay que buscar un
camino distinto?
R: Pues no lo sé, pero muchas veces el inconsciente te traiciona y se
antepone a tus proyectos. Es posible, supongo que ahora debe venir otra época,
pero no sé cuál y tampoco me preocupa, porque nunca he proyectado mis trabajos
en el tiempo. Yo voy haciendo lo que me va dictando mi entorno y en este momento
te puedo decir que tengo un montón de proyectos por hacer, que están ahí
aparcaditos. Tantos como seis discos que quiero hacer de mis cosas, de mis
ideas, pero tengo que seguir con ese lujo de banda que tengo, que es un placer
tocar con ellos, y con las clases. De momento, vamos a seguir como hasta ahora,
abiertos a lo que pueda venir, al destino.
El País, 8 agosto 2009
PERFIL: EL RINCÓN
El cancionero popular de Eliseo Parra
El músico recopila en un disco treinta temas de los últimos diez años.
"Iros a tocar al pueblo", le chillaban en plena movida madrileña a Eliseo Parra (Sardón de Duero, Valladolid, 1949) y a su grupo Mosaico en las fiestas de Malasaña. Y eso que la banda, que rescataba música popular, era "muy moderna, con batería y teclado", cuenta Parra. Los que le reclamaban que volviese al pueblo aprecian hoy que rescate del olvido cantes antiguos y desempolve instrumentos populares. La prestigiosa revista Roots, la más influyente del folk en Europa, situó a Parra como uno de los mejores músicos raíz de 2005. Ahora vuelve con Eliseo Parra Diez. "Son treinta canciones de los tres últimos discos en directo, porque la banda ha modificado los temas consiguiendo que estén más vivos". Diez son los años que han pasado desde el primero de estos álbumes y la década que lleva trabajando con casi todos los músicos. Vive en el Madrid más castizo imaginable: una corrala en Lavapiés. Compró su casa en 1993 y tiró de piqueta para sacar las vigas originales de madera y claraboyas que iluminasen más. Panderetas y sartenes bruñidas -excelente percusión- decoran unas estancias propias de El Quijote. Una televisión, un ordenador y una bomba de frío recuerdan que es 2009. "Trabajo solo. Utilizo el ordenador pero no grabo en casa. Eso lo hace mejor un técnico. En mi casa de Gredos tengo un estudio", cuenta el artista que imparte clases de percusión durante el curso escolar. "Entiendo que se desprecie mi música. Me pasaba a mí. Los de antes lo asocian a un régimen y una época, y los jóvenes están con la música en MySpace", sostiene. Por eso él, dispuesto a no quedarse atrás, se ha creado una página: www.myspace.com/eliseoparra. Y está seguro de que el folk irá a más: "Hoy no hay pueblo que no tenga su propio festival, aunque muy light porque la vida allí ya no existe. En Zamora el otro día actuamos ante mil personas".
Su paso al folk fue paulatino: "De los 18 a los 28 años estaba inquieto con el rock y aprendí a tocar la batería, inglés con los Beatles... Luego me pasé a los músicos americanos y empecé con el jazz y la batería. No me llegaba. En los setenta, la salsa: tocaba los bongos, los tumbadores... Iba alternando la salsa con el folclore catalán. Colaboré con Gato Pérez y Maria del Mar Bonet. Formé un grupito en la Costa Brava en 1981, luego Mosaico...". Hasta que hace 18 años se topó con el antropólogo José Manuel Fraile que grababa el cancionero popular. "Le hacía de lazarillo. La gente mayor te abre las puertas de sus casas y sus cabezas. Te explican el porqué, el cuándo y el cómo de cada canción. Se aprende a comprender de dónde venimos". El pasado y el futuro.
Elisa Silió.
Ritmos del Mundo. julio-agosto 2009.


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B!ritmos. 29 junio 2009
Entrevista Eliseo Parra
“Soy
un animal de escenario”
Hace diez años, un apasionado de la música, con sobrada experiencias en el rock,
en el jazz y en la música de baile, rompió moldes y visiones con un disco:
Tribus Hispanas. Aquel músico ha seguido convenciéndonos de que la música
tradicional, el folclore español, tiene tanta validez, vigencia y emociones como
el de cualquier otra latitud. Hoy Eliseo Parra es uno de los baluartes de
nuestras músicas de raíz. Tras el histórico álbum que le abrió horizontes, y sus
dos –digamos- secuelas, cierra el círculo con Diez, un CD y DVD que
recoge lo mejor de su música. Si Eliseo y su simbiótica banda están de
celebración por esos diez años, nosotros celebramos que le tengamos a él, a su
grupo y a su música, por diez e infinitos años.
Diez, ¿podemos definirlo como un cierre de trilogía de tus últimos
tres discos, qué significado tiene para ti?
Es principalmente un homenaje a la banda. La mayoría de sus miembros lleva conmigo diez años, y son diez años sin mal rollo, siempre de buen humor, y muchas veces cantando en la furgoneta cuando vamos a tocar. Eso por un lado, y por otro, la gran aportación que han dado al sonido de mi música. Aunque ya llevo los arreglos más o menos estructurados, ellos lo desarrollan como especialistas en su instrumento y los elevan a lo máximo. También es una antología porque treinta y un temas son muchos temas, incluso para aquel que le guste mucho mi música. Los temas que aparecen en elvdisco no tienen nada que ver con los originales que se grabaron en mis tres últimos discos, el Tribus Hispanas, Viva quien sabe querer, y De ayer mañana. Hay grandes diferencias de como se grabaron a como se tocan hoy en directo, gracias a las aportaciones de la banda. Eso había que dejarlo grabado. Así que principalmente es un homenaje a la banda, pero luego, también coincide con los diez años de la salida del Tribus, y diez años con la misma oficina de management, que es Mirmidon, y que también ha sido la productora del disco. Y sí, sin proponérmelo abiertamente, es un balance y una antología de esos tres discos. Todo eso significa Diez.
Tenemos CD y DVD. ¿Esa idea surge entre vosotros, estaba pensado?
No. Más que nada, que hoy en día, si no haces un DVD, como que no estás al tanto. Y luego porque quería que quedara plasmada la banda con todos los músicos que han participado. No creas que me gustan mucho los discos con invitados y duetos, y cosas de estas que se llevan tanto. Mi idea inicial era que viniese la gente que ha pasado por la banda. Evidentemente, todos tenemos suplentes, bueno yo no, pero el resto sí, y también han venido unas cuantas veces a tocar conmigo. Y esa era la idea inicial, tampoco pueden estar todos porque en diez años han pasados unos cuantos…, pero tenía que estar Paxariño, por supuesto, que aunque no ha estado en la banda, si que ha participado en los tres discos; Tactequeté, el grupo con el que de vez en cuando también hacemos actuaciones, y luego Carmen Paris, que es muy amiga, y me gusta mucho, y Kepa Junkera con el que últimamente estamos trabajando juntos en varios proyectos. Bueno, y todos los demás que hicieron un trabajo excelente. Guardo un recuerdo casi mágico de los tres días de conciertos que grabamos en Madrid.
¿Qué ha pasado con Eliseo Parra desde Tribus Hispanas hasta hoy?
Pues se me han ido muchos miedos y muchos temores a no hacer las cosas correctamente. Cuando empecé estaba dando palos de ciego porque no había precedentes con estas músicas. Yo y toda mi generación había pasado de las jotas a los Beatles, directamente. Entonces, quedaba ahí el eslabón perdido y aunque sí que ya existían Milladoiro y Oskorri o Al Tall y unos cuantos, no había un elemento aglutinador para mí que quería abarcar toda España. No sabía en quién fijarme. Para que no se perdiese la esencia, para tratarla con respeto absoluto, que era mi intención, te encontrabas un poco perdido. Después de diez años me encuentro con mucha seguridad a la hora de vestir los temas y pasar de lo que puedan pensar. También porque ya veo que ha funcionado, que la gente me dice que suena muy moderno, pero que no pierde la esencia, que era lo que a mí más me preocupaba. Además, porque creo que los que verdaderamente hacemos folclore somos los que recreamos la música tradicional, no los que lo calcan igual que como lo hacían los abuelos. Es necesario aportar nuevas cosas, y por eso hoy el folclore está vivo, por eso no se ha muerto, porque siempre ha recibido aportaciones, y una palabra fea, que es contaminación de otros lugares, de otras gentes, y que es maravillosa.
¿Qué significó Tribus Hispanas hace diez años?
Yo ya llevaba unos cuantos discos hechos, con el grupo de rock que tenía en Barcelona, con otros grupos de música de baile, y a partir de Tribus Hispanas con el folk se me conoció a nivel estatal. En la profesión se me conocía de cantante de salsa, de batería de rock, de varias cosas, pero el disco significó un antes y un después. Los medios y los especialistas reunidos en la revista Interfolk han elegido Tribus como el mejor disco de estos diez años. Y muchos músicos me han dicho que ha sido un ejemplo y un hito. ¡Pues yo que sé, será verdad, si ellos lo dicen! Uno hace las cosas simplemente por cariño y por hacerlas bien, y porque en el trabajo de campo te enamoras de todo esto, no todo por lo que te cantan, sino por lo que te cuentan, y como se vivía, y el interés que tenía la gente y lo que valoraba la música.
¿Y hay alguna
diferencia en tu forma de trabajar, de abordar las composiciones, la
investigación de hace diez años a hoy?
Sabes más, tienes más experiencia. Yo creo que es así, tienes más conocimiento a la hora de hacer las cosas, y corres menos riesgos. Entonces, sí, hay un poquito de diferencia, pero cuando hice Tribus Hispana, ya llevaba ocho años o más haciendo trabajo de campo.
Dices que la música tradicional o el folclore está vivo, ¿crees que ahora, la
situación de la música tradicional en la Península Ibérica tiene el nivel de
aceptación adecuado?
Creo que está de moda. Hemos pasado de cuando empecé con Mosaico, en los años 80, que en Madrid nos decían “iros al pueblo a tocar” a una aceptación muy buena. ¡¡Claro que entonces eran los años de la movida madrileña!!. Ahora hay una cantidad enorme de festivales de folk. Parece como si todos los pueblos quisieran organizar uno. Además, se han recuperado muchísimas fiestas tradicionales y se nota que gustan. Este tipo de música, yo que vengo del rock, que he tocado jazz, que he tocado salsa, me doy cuenta que es la única música que gusta a personas de cero a cien años, y especialmente a la juventud. Y está vivo porque lo veo, porque hay zonas concretas como podría ser la Vera, o pueblos de Murcia, que siguen conviviendo tres generaciones en donde el abuelo, el hijo y el nieto tocan juntos y el folclore sigue vivo, tal cual. Y además, se ha puesto de moda, hay mucha gente y mucho consumo. Hablando con un amigo americano me decía que ahora mismo en EEUU lo que más se vende es la world music, y en Europa no digamos.
¿Cuáles serían las razones de ese boom, la gente está cansada del resto de
músicas que son siempre igual?
Sí, evidentemente. La gente está muy cansada de la misma canción y del mismo cantante. Aunque haya mil canciones y mil cantantes. Y luego, porque, lo veo en la gente joven, que es algo que les toca. Evidentemente, el código genético se hereda, y aunque nosotros ya no hayamos vivido esa manera de vivir, que era el caldo de cultivo de todas estas manifestaciones, de estas músicas, algo hay que toca la fibra de la gente. Nuestros abuelos lo han vivido y ahí llevamos algo.
¿Hacia donde debería dirigirse la música tradicional española?
Creo que tiene que caminar mucho. Siempre vamos a remolque, principalmente, de Europa y del resto del mundo, en donde lleva muchos más años funcionando. Aquí, hasta hace unos años se despreciaban estas músicas, incluso daban asco. O sea, que todavía le queda... mientras no se ponga de moda rabiosa estará vigente. Eso sería lo peor que le podría pasar. Cuando me dicen “tu tendrías que estar como está Alejandro Sanz”, pienso, mira, es mejor que la música tradicional no haya dado esos bombazos porque sino acabarían con ella. Todo lo que se pone de moda se quema en dos días. Al final hay que dar gracias a que esta música no esté de moda y no la machaquen en la radio. Si la pusieran como el resto de las músicas arrasaba con todas porque tiene una variedad increíble, con estribillos. No tiene rival, lo que pasa es que no interesa a los medios.
¿El problema serían los objetivos económicos?
A eso me refiero, porque entonces ya no se hace música por hacerla, sino por ganar dinero, que es el objetivo del noventa por ciento de la música que se hace hoy en día. Los chavalitos jóvenes que ven Operación Triunfo quieren ser ricos y famosos. Lo de cantar es el vehículo que les va a llevar hacia eso. Yo por suerte nunca lo he visto así, creo que la música merece muchísimo respeto y además, acabas dándote cuenta de que sin música el género humano no puede vivir.
¿En los trabajos de campo, aparte de lo estrictamente musical, que es lo que
más te ha llamado la atención, en ese conocimiento de lo que es la cultura, o
las culturas que hay en toda la Península?
Pues hay un denominador común en todas, que es la necesidad vital de cantar que había, que ahora es igual, solo que le das al play y ya está. Pero antiguamente se cantaba absolutamente para todo, y especialmente para trabajar, que ya en sí es un esfuerzo físico. Cantar no es que sea picar piedra, pero también es un esfuerzo. Y siempre que he preguntado a las señoras, y digo señoras porque el ochenta por ciento de los informantes, que es como se llama a las gentes que te cantan cosas, te dicen que no podían trabajar sin cantar. No podían hacer nada sin cantar. Eso es el denominador común de todas las encuestas. Y otra cosa importante es el criterio que la gente tenía, el valorar a quien cantaba bien. Los bailes los hacían las señoras que sabían más. Me sorprendía ver el nivel como cantantes que tiene la gente mayor. Me he encontrado grabando a cada señora y a cada señor, que mientras estaban cantando, iba pensando, ¡dios mío!, yo me gano la vida de cantante, y esta señora me está dando cien vueltas. Nunca se ha dedicado, ni le interesa ni nada, pero tiene un nivelazo. Esas cosas se quedan en el corazón.
¿Has visto una España común o general en tu trabajo de campo, llegando a la
raíz, a los pueblos, que son la base de donde luego ha salido el resto de la
ciudadanía del país? ¿O hay una España, variada, amplia y multicultural?
Lo segundo, sin duda. Todos vivían igual, en el campo, hasta hace cincuenta años el noventa por ciento de la gente vivía en el campo, era población rural, y las necesidades eran las mismas. Y yo me extendería a todo el mundo entero. Se aprendían las cosas porque crecías y te desarrollabas en un ambiente en el que eso era común. Luego crecías en un pueblo donde había veinte personas tocando el pandero y cantando y si a ti te inclinaba eso no hacía falta que fueras a la escuela, cuando crecías te ponías a tocar y ya lo tenías. Y sí, hay muchísimas diferencias. Es un país muy pequeño si lo comparas con un Brasil o con un Canadá, que son enormes, pero la variedad que tiene es que no la tiene ningún otro país europeo, ni de lejos.
Si tuvieses que
elegir algo de todas tus habilidades, de lo que haces en tu vida, ¿con qué te
quedarías, algo que sin eso no serías tu?
Sin cantar, porque lo vengo haciendo desde chiquitín. No he sido un niño que
tenía claro nada. Cuando me preguntaban que quería ser de mayor decía que no lo
sabía. Pero resulta que he cantado desde pequeño. Ya en Valladolid, que
vivíamos en corralas, como aquí en Madrid, ya me daban dinerillo y
caramelos para que cantara a los vecinos. Cantaba de natural. Siempre estaba
cantando y como se ve que no lo hacía mal, me hacía giras de corralas.
¿Qué sientes cuando estás en un escenario, cuando estás con tu banda, con
Coetus, cuando ves que la gente está ahí respondiendo, disfrutando, sintiendo
esa música, qué pasa por tu cabeza?
Pues hasta hace no mucho no le he dado la importancia que tiene. Hablar de la comunión entre el público y esas cosas me resulta raro porque yo soy de pueblo... pero sí que evidentemente hay una corriente energética que es recíproca, circular. Sales al escenario y ya sabes como está el público sin que nadie te diga nada, si está receptivo, o si está duro de pelar y te lo vas a tener que currar bastante para metértelos en el bolsillo. Se aprende, no sé, psicología energética de escenario. Pero soy un animal de escenario, eso sin duda. De estudio no, pero sí de escenario.
¿Cómo es la experiencia con Coetus?
Estoy muy implicado, muy orgulloso y muy contento, porque me recuerda a la parábola del sembrador, que uno va, sin querer, muchas veces, va haciendo cosas, y cantando, y llega un Aleix, un tipo que es un musicazo, que se ha ido a África a aprender el djembé a Senegal y luego me ve, descubre lo que hay aquí, se lo aprende todo y me dice “a ver, tócame el pesao ligero, ahora lo de Peñaparda, ahora lo de Sanabria”, y de golpe, al cabo de unos años me monta esta banda, que no deja de ser mi repertorio, que es lo que me ha oído a mí, y estoy orgullosísimo, son como mis niños. En el escenario me vuelvo y veo a todos los chavalillos jóvenes que no han visto un pandero cuadrado en su vida, que no saben donde está Peñaparda, pero que tocan con unas ganas y un interés y un ímpetu magnífico, con esa gracia, y esa sonrisa y ese jugar en el escenario, y claro se me cae la baba. Estoy muy orgulloso de Coetus.
¿Hay demasiada separación entre las músicas tradicionales que hay en España?
Me refiero a que no hay músicos como tu, que coges de todas partes. Quizás, los
gallegos sólo hacen música propiamente gallega y no se atreven a hacer algo con
otras músicas, como por ejemplo, la vasca, o la andaluza.
No es que haya fronteras entre regiones. Si es que ya con una provincia
entera tendrías suficiente para toda una vida, por lo que decía antes del
grandioso repertorio que hay, que ha quedado y que todavía se puede escuchar en
antologías y en cancioneros. Lo mismo que me pasa con los instrumentos me pasa
con la música, no sólo voy a cantar de Castilla y León, que es mi tierra,
aunque ya soy más catalán que castellano, y mi madre es andaluza. Así me ha
gustado todo y me enamoro de una canción vasca y de una canción canaria, y de
todas, pero con una comunidad tienes para toda la vida. No se acaba ni la
investigación ni el repertorio, por eso los grupos suelen centrarse en un área
concreta. Yo creo que soy la excepción.
¿Con el flamenco te has atrevido?
Tengo que tener un ángel de la guarda que me dice por aquí sí o por aquí no. Me acuerdo cuando vivía en Valencia y tocaba con Al Tall. A todos nos dio por el flamenco, e hice mis pinitos. Un día tocando con Toni Xuclà i Enrique Esteve me puse a cantar un flamenco ligero y cuando salgo del escenario, un gitano que sabía me dice: “eso que has cantado del Porrina de Badajoz está muy bien, pero lo tuyo no es el flamenco”. Y fue automático. Pensé que tenía razón y le hice caso. A él y a mi ángel de la guarda.
Antonio Álvarez
Eliseo Parra repasa más de veinte años dedicado a la renovación de la música tradicional en su disco Diez

La voz del pueblo suena a campana y pandero. La voz del pueblo es fina e irónica, porque habla con sentencias y necesita poco para acompañarlas. "Por mucho que corte el filo, más corta una mala lengua", se canta con una pandereta. A la voz del pueblo le basta con una cazuela, un plato y unos tenedores para cantar de desamores, desazones, traiciones que arden generación tras generación. Sobre todo, la voz del pueblo son canciones que puede cantar cualquiera. Pero si las canta Eliseo Parra (Sardón de Duero, 1949) suenan a fiesta.
El músico que en los 70 y 80 odiaba todo lo que sonara a folclore, que lo único que quería era tocar su batería y cantar en inglés. El que pasaba del rock al jazz y de ahí a la salsa y al flamenco; al que se le veía con Jaume Sisa, Gato Pérez o Maria del Mar Bonet, entre tantos; ese Parra que dice que a pesar de todo este trayecto musical tan florido su máxima es "no buscar nada" y le queda de lo más zen, no pudo escapar del encanto del musicólogo y destacado dulzainero segoviano Agapito Marazuela (1891-1983), ni renunciar a la voz del pueblo que el etnólogo le enseñó.
Así que deja Barcelona en 1983 y llega a Madrid, desde donde se dedica a la recuperación de la música tradicional. Conoce a José Manuel Fraile: "Y enseguida ligamos la hebra". Como es ciego, estuvo 15 años recorriendo los pueblos de España, a lo Paul Bowles por el Rif. "Eso enseña muchísimo más que el mero hecho de recoger una canción, un cuento o un romance. Gente que no conoces de nada te abre la puerta", se sorprende el hombre urbanita.
Y en el camino publica Tribus hispanas en 1998, con el que enseña la patita: inspiraciones propias a partir de coplas y danzas de la zona central de la península Ibérica. Ahora, aparece Diez (Mirmidón), un CD y DVD tributo de aquel disco, grabado durante tres días en el teatro Galileo de Madrid, con invitados como Carmen París, Kepa Junkera o Javier Paxariño.
Dice que le ha salido más lento de lo que suelen ser sus discos. También se alegra es difícil imaginárselo triste de vivir en un país donde "todavía funciona la tradición; basta con ir en verano por los pueblos para ver las rondas". Y de vez en cuando suelta algún juicio tan ardiente como las letras de esas canciones que escucha a viejas de negro: "El patrimonio cultural es una herencia tan importante como las catedrales".
Debe de haber una extraña razón por la cual, a pesar de las comodidades, la canción en el campo se resiste a pasar a mejor vida. La siega se hace en un chisme con aire acondicionado, nevera y equipo de música, "ya nadie las canta en ese momento", pero ahí están. Quizás por eso la cigüeña y la culebra de la que habla uno de sus temas, o Las jotas del chato, o El reloj de Valdetorres o la Nana del Roble, hayan escapado de la memoria en polvo de archivos y museos.
Más rarezas: del choque urbano con lo rural ha aflorado en una necesidad de encontrar algo que no sea de plástico y en una música con un mínimo de dignidad. "La música hoy es una gran mentira", dice agrio Parra, que está acostumbrado a canciones como aforismos: "Sé cantar/ sé bailar/ se tocar la pandereta" y para qué más. "Tocar el pandero no da de comer/ pero, por si se ofrece, bueno es saber", dice Eliseo que "ahí está todo".
"El folclore le gusta a todo el mundo. Debe ser por la herencia genética cultural. Algo hay ahí dentro. Tú no lo has vivido, pero tus abuelos sí". Y recuerda una copla: "Hay muchos tesoros en la tierra/ el oro, la plata y el marfil/ pero la mayor riqueza es ir a dormir tranquilo". Eso no es una copla, es una bomba.
Peio H. Riaño
EL MUNDO.ES, 21 mayo 2009
Una década de canción tradicional con Eliseo Parra

Eliseo Parra. Diez' se grabó en dos conciertos en el Teatro Galilei
Documenta la trayectoria del músico 'cantando las canciones de las viejas'
El músico lamenta la poca repercusión del folk en Madrid
Rockero en la Barcelona abierta de los años 70, cantante de formaciones salseras o la Orquesta Platería años después, la trayectoria de Eliseo Parra cambió cuando descubrió a los grupos que llevaban incorporada esa música en los genes. "Veías a los cubanos o a los músicos que venían a hacer un concierto de jazz y te dabas cuenta de que no podías ser como ellos, que por mucho que lo intentaras jamás podría tocar la batería de esa manera", explica ahora, un cuarto de siglo después, cuando sale a la venta un DVD grabado en directo: 'Eliseo Parra. Diez' (Karonte).
En aquel momento, Parra echó la vista atrás, a los años en que acompañaba a gente como María del Mar Bonet o Marina Rosell. Miró al mundo de la música tradicional, un campo que hasta entonces "no consideraba interesante", cogió los bártulos y se trasladó a Madrid.
En la música tradicional descubrió 'un mundo rico, lleno de cosas interesantes'
A partir de entonces se dedicó a recorrer los campos y pueblos de España grabando "las canciones que cantaban las viejas". Descubrió con su compañero, el especialista José Manuel Fraile Gil, "un mundo rico, lleno de cosas interesantes que estaban a punto de perderse" por el desinterés y nulo prestigio que tenían en esa época.
Así transcurrieron unos años hasta que ahora hace un decenio dio el paso y grabó 'Tribus hispanas'. Con el CD dio un vuelco a la llamada música tradicional en castellano, que mantenían unos veteranos resistentes de otras épocas. Luego vinieron otros dos más, hasta el presente, que recorren su trayectoria.
Un directo en inmejorable compañía
El nuevo trabajo es en realidad un CD y un DVD con extras, grabados ambos en directo durante los conciertos que ofreció a finales del año pasado en el Teatro Galileo de Madrid. Ambos recogen parte de las canciones interpretadas esos días con su propia banda y viejos compañeros de viaje folk, como Paixariño, Kepa Junkera o Carmen París, a los que hay sumar los bailarines de Ibérica de Danza.
El DVD recoge canciones clásicas de Parra y otras del legado popular, en euskera y catalán
El CD y el DVD recogen las principales canciones de Parra. Desde clásicas creadas por el músico ('Van por el aire') a otras del legado popular ('Bolero de Algodre'), en catalán ('El silenci d'estimar') o euskera ('Ama Zeuriak') con las que recorrer "10 años de muchas cosas con la banda y con los amigos" por los caminos de España. También de un tiempo de discusiones acerca de qué es y cómo debe hacerse música tradicional.
Para el músico, "folklore es saber popular. Es el estudio de la indumentaria, la construcción de casas, la gastronomía... y de la música tradicional, que es lo que yo hago". Ésta no forma parte de un mundo estático, parado en el tiempo que haya que mantener incólume. "No podemos seguir haciendo las cosas como se hacían antes. No sólo porque seamos diferentes o tengamos unos conocimientos distintos, sino porque todo ese saber está descontextualizado en esta sociedad".
Recreación sin modernización
Y es que, puntualiza, "cuando hablamos del folklore que conocemos, estamos hablando de lo que hemos recogido en los últimos 50 o 100 años como mucho, sin que tengamos ni idea de cómo era antes". Por eso le gusta decir que lo que él hace son "recreaciones para que siga existiendo, pero sin modernizarlo, palabra que no me gusta nada".
'¿Qué le vamos a hacer si Madrid es facha?', se lamenta por la escasa atención al folk
Ese tipo de música goza ahora de buena salud. "No sólo en España, sino también fuera, lo que se llama World music", aunque en sitios como en la ciudad donde vive siga prácticamente desaparecida. "¿Qué le vamos a hacer si Madrid es facha?", se resigna, mientras no entiende cómo en la capital de España no existen festivales de música folk.
Bueno, en realidad sí hay uno, desde el martes pasado, en el Teatro de Madrid. A su escenario subirá mañana Parra como cantante de Coetus. El grupo está formado por lo que denomina sus 'hijos'. Son 14 instrumentistas de percusión tradicional española a los que él ha enseñado a tocar y a los que pone la voz. Luego, el próximo jueves, estará en la Plaza Mayor de Aranjuez poniendo la banda sonora de la actuación de Ibérica de Danza, la compañía de baile del director del Festival de Folk, Manuel Segovia, con la que lleva años de colaboración.
Rafael Esteban
EUROPA PRESS, 21 mayo 2009
Una grabación en directo
Una década después de su emblemático trabajo Tribus Hispanas, Eliseo Parra vuelve con un nuevo disco grabado en directo, Diez, en el que hace un recorrido por las canciones más significativas de su carrera e incorpora algunos estrenos. El artista presentó el jueves este trabajo en el Teatro Madrid en el marco del I Festival Madridfolk que se celebra hasta el 27 de mayo.
El espíritu de las Tribus Hispanas (1998) vuelve a ser conjurado por este concienzudo arqueólogo de la música tradicional de toda España. Diez años después de éste mítico álbum, en el que resumía sus primeros hallazgos, y tras dos trabajos de estudio, Viva quien sabe querer (2002) y De Ayer Mañana (2005), el cantante plasma ahora la evolución que han experimentado sus temas con esta grabación en directo, que también sale al mercado en formato DVD, grabado en Madrid el pasado mes de diciembre y en la que mantiene su fusión entre lo tradicional y lo contemporáneo.
Además de su banda habitual (Eduardo Laguillo, José Luis Ordóñez, Pablo Martín, Aleix Tobías, Xavi Lozano y Guillem Aguilar) Eliseo Parra estuvo acompañado en la grabación por Carmen París, Kepa Junkera, Javier Paxariño, Dimitris Psonis, Tactequeté, Ibérica de Danza, Rosalía, Peter Oteo, Amir Hadad , Paco "Charly" Botia, Martí Serra, Jesús Parra y Dani Espasa.
Eliseo Parra, nacido en La Ribera del Duero un mes antes de la década de los 50, desde niño empezó a mostrar gran afición, primero por el baile y más tarde por el cante. Fue creciendo acompañado siempre por la música, cantando en casas de vecinos, en rondallas, en el coro del Instituto, mientras vivía en Valladolid. A los 14 años de edad la familia emigra a la Barcelona de los años 60 y es allí donde, sin quererlo, se convierte en músico profesional a los 18 años y estudiante libre en el Conservatorio Municipal.
Casi desde el principio fue batería-cantante en bandas de rock como Mi Generación, con la que grabó dos LPs y un single entre 1971 y 1973, reeditados 35 años después por Wha-Wha Records. Después vendría la época Zeleste tocando con Blay Tritono, La Rondalla de la Costa y Sardineta, grupo mítico con el que giraban por Europa actuando en la calle y en locales.
En aquella gran Barcelona de los setenta, acompañó en directo o en disco a Ovidi Montllor, Gato Pérez, María del Mar Bonet, Marina Rossell o Al Tall, entre otros. En esta época empieza a abandonar la batería para entrarse más en el canto y la percusión menor y convertirse en cantante de "salsa" con orquestas como La Platería, La Sonora Catalana o La Negra.
En 1983, se trasladó a Madrid con el grupo Mosaico para hacer música tradicional de cuya unión nacieron dos discos: Homenaje a Agapito Marazuela (1984) y De raíz (1985). Al deshacerse el grupo, trabajó con Elisa Serna, Ángel Carril y María Salgado, entre otros. Volvió a grabar en 1992 Al Bedrío, Arraigo (1994), Arboleras 1 (1995), La boda estorbada (1996), Arboleras 2 (1997), Tribus Hispanas (1998), Viva quien sabe querer (2002) y De ayer mañana (2005).
Parra ha recorrido medio mundo actuando con su magnífica y fiel banda y ha colaborado con gran parte de los grupos de recreación tradicional de la Península. Asimismo ha realizado trabajo de campo por buena parte de España junto a José Manuel Fraile y ha colaborado en los libros y discos de recopilación de éste, como transcriptor musical.
Cabe destacar también su Suite Romance, que estrenó el Ballet Nacional y la Orquesta Sinfónica de Madrid y su trabajo como músico y actor para la Compañía Nacional de Teatro Clásico en la obra de Lope de Vega Peribáñez y el Comendador de Ocaña. Desde hace seis años es profesor de percusión y canto tradicional.
ADN, 21 mayo 2009
Eliseo Parra reúne en "Diez" sus canciones más significativas de esta década
Diez años después de su popular "Tribus Hispanas", el compositor Eliseo Parra, que mañana participa en el festival "Madridfolk", reúne lo mejor de esta última década en "Diez", un álbum grabado en directo el pasado mes de diciembre en Madrid. Otros dos trabajos de estudio ha realizado el músico de la Ribera del Duero en este período, "Viva quien sabe querer" (2002) y "De Ayer Mañana" (2005), una evolución que muestra en este nuevo trabajo editado en formato DVD por Karonte. Además de su banda habitual, formada por Eduardo Laguillo, José Luis Ordóñez, Pablo Martín, Aleix Tobías, Xavi Lozano y Guillem Aguilar, Eliseo Parra estuvo acompañado en la grabación por Carmen París, Kepa Junkera, Javier Paxariño, Dimitris Psonis, Tactequeté, Ibérica de Danza, Rosalía, Peter Oteo, Amir Hadad , Paco "Charly" Botia, Martí Serra, Jesús Parra y Dani Espasa.
EL MUNDO, 19 diciembre 2008
Por Maurilio de Miguel
“Alta escuela con raíces “
Eliseo Parra
Intérpretes: Eliseo Parra (voz, percusión y guitarra), Eduardo Laguillo (piano, teclados, guitarra, percusión y coros), José Luis Ordóñez (cuerdas y coros), Pablo Martín (percusión y coros), Guillem Aguilar (bajo y coros), Aleix Tobías (percusión y coros), Xavier Lozano (saxo, flautas y ambientación sonora). / Escenario: Centro Cultural Galileo Galilei (Madrid).
Calificación: ***
MADRID.- Ya era hora de que nuestro gran rastreador de músicas tradicionales grabara un álbum en directo, permitiéndose hasta tres días de recital para tener dónde elegir luego frente a la mesa de mezclas. Dicho sea todo ello con el permiso de Joaquín Díaz, Luis Martín y el resto de los históricos que en el género han sido y siguen siendo...
Escuchando cantar a Eliseo Parra, poco importan las matizaciones que diferencian la música folk de la tradicional. Por encima de ellas, cuenta su sello creativo. Hay que comenzar señalando, ante todo, que estamos frente a un artista cuya actitud queda lejos de la exhibida por el purista acérrimo e incluso por el intérprete actualizador, que cifra en los milagros de la tecnología punta el aggiornamento de repertorios con raíces.
Eliseo Parra predica acústicamente la fiesta, el tiempo musical medio y el lento, hecho balada o canción de cuna, con verdadero paisajismo: empaque orquestal, gama de acuarelas en las texturas de voz y, sobre todo, voluntad de comunicador. Así se pudo comprobar en temas como los titulados Por el azul de este mar, El pino, El reloj de Valdetorres, Van por el aire, Las jotas del chato y La nana del roble, a los que se unieron en su cancionero Cigüeña, El silenci d'estimar, Columpio, Ama zeuriak y Fúlgida luna. En la puesta en escena, ayudaron sus propios compositores, el saxo Xavier Paxariño y el acordeonista Kepa Junkera, a título de artistas invitados, aparte de Dimitris Psonis a las cuerdas, Tactequeté y Paco Botia a las percusiones, por si fueran pocas, Jesús Parra a la guitarra, Dani Espasa al piano y Amir Hadad al bajo eléctrico.
Tras su poderoso recital este verano en el Festival de Frigiliana, Eliseo Parra dejó en el aire toda una celebración de alta escuela, con impagables momentos de jam session. Sus músicos parecieron disfrutar sobre el escenario tanto o más que el público en las gradas del centro cultural que los acogía.
METROPOLI, 11 diciembre 2008
Luisa Castiñeira
Eliseo Parra
'Es un universo a descubrir'
El cantautor y estudioso del folclore graba un directo
Con una carrera minuciosa y polivalente, su affaire con el folclore tradicional le ha llevado a recorrer toda España investigando y reinventando sonidos primitivos de nuestra cultura.
Ahora, Eliseo Parra (Sardón de Duero, Valladolid; 1949) aterriza por tres veladas en Madrid para grabar un disco en directo con lo mejor de su dilatada trayectoria y algunas sorpresas.
Pregunta.- Después de experimentar con el rock, el jazz o la música de sala, ¿qué fue lo que finalmente le conquistó del folclore tradicional?
Respuesta.- Fundamentalmente, descubrir que siempre había gente mejor que yo haciendo todos aquellos otros estilos de música (ríe). En realidad, buscaba la autenticidad. Tras un trabajo de campo de más de 12 años recorriendo los pueblos españoles y su folclore, me reencontré a mí mismo, conocí mis raíces y me empapé de mi cultura. Creo que la música tradicional es todo un universo entero por descubrir.
P.- ¿Qué le aporta la investigación sobre nuestras raíces a la música?
R.- Para poder recrear o componer a partir de la música folclórica es necesario tener un gran bagaje y mantener así el alma de la composición original. El hecho de convivir en pueblos con gentes que han sentido estas canciones como una manifestación natural me ha dado una visión muy respetuosa de todas estas músicas y culturas.
P.- ¿Cómo logra acercar estos sonidos al público actual?
R.- Lo que hago es aprovechar las percusiones instrumentales antiguas y mezclarlas con instrumentos actuales como el saxo, los teclados…
P.- ¿Cuáles son las claves del trabajo que grabará en directo esta semana?
R.- El disco se llamará 'Diez' por dos motivos: primero, porque creo que es todo un lujo y un orgullo llevar una década tocando con la misma banda; y también porque, aunque en total tengo una docena de discos de diversos estilos, este año se cumple el décimo aniversario de la publicación de 'Tribus hispanas', que fue el primero realmente exitoso, así que ahora me gustaría conmemorarlo.
P.- ¿Cómo será el repertorio?
R.- Tocaremos temas de mis tres últimos elepés y también algunos nuevos, por ejemplo, duetos con colaboradores como Kepa Junquera, Carmen París o el grupo de percusión barcelonés Taquetequete. También saldrá la compañía Ibérica de Danza, que es de las pocas que mezcla el folclore tradicional con las tendencias contemporáneas. Ya que queremos grabar un CD y un DVD, no ofreceremos el mismo repertorio todas las noches.
P.- Tras investigar sobre el folclore de cada una de nuestras regiones, ¿hay alguna que le atraiga especialmente?
R.- Yo diría que soy el único artista español que, dedicándose a la world music, como ahora la llaman, canta canciones de todas las autonomías. En todo caso, las autonomías nacionalistas, como la catalana o la gallega, atienden más su cultura, mientras que en Andalucía hay un desconocimiento absoluto del folclore que va más allá del flamenco.
TIERRA FOLK
Por Ana Blázquez y Carlos Javier Monje
Repaso por diez años de creatividad
Los conciertos de Eliseo Parra anunciados para este fin de semana habían
levantado muchas expectativas. Para celebrar los diez años de su mejor etapa
creativa, el músico había programado tres noches en las que disfrutar rodeado de
amigos, presentes tanto en el escenario como en el patio de butacas, y grabar
todo ello para publicar un disco en directo. La primera de estas citas comenzó
en un escenario desnudo de luz, de instrumentos y de cualquier artificio, con la
sola voz de Parra llenándolo todo, en uno de los mejores conciertos que hemos
visto en Madrid en los últimos tiempos.
La mayoría de los temas que pudimos disfrutar eran ya conocidos, todos ellos de
sus últimos discos −“Tribus hispanas”, “Viva quién sabe querer” y
“De ayer mañana”−, una trilogía digna de ser enmarcada y un ejemplo de
superación creativa año tras año. Pero el músico no estaba solo en esto: su
magnífica banda es en gran parte responsable del nivel alcanzado en sus discos y
en sus espectaculares directos. A ella, a su banda de los últimos diez años,
quiso también dedicar estos conciertos.
El trabajo de Eliseo Parra se supera en directo con un sonido impecable, una
perfecta sincronía y un ambiente de complicidad entre los músicos, que también
tienen espacio para su lucimiento. La banda no desperdició la ocasión y nos
brindó momentos brillantes, como la actuación del dúo de vientos formado por
Xabier Lozano y Martí Serra. También los aires de jazz, sobre todo de
la mano de Eduardo Laguillo y de Guillem Aguilar, o el rock que
introducía la guitarra eléctrica de Jesús Parra fueron aportaciones más
que interesantes. Y es que Parra integra en la tradición toda la música que le
rodea, bebe de todas las fuentes y añade además su indudable buen gusto a la
mezcla. Aún así, su música tiene mucho de ancestral, de primigenio; a través de
complejos arreglos e instrumentaciones muy cuidadas, ha llegado a un sonido
conectado directamente con la raíz.
Como era natural, Eliseo Parra quiso rodearse de invitados y en este concierto
contó con la voz de Carmen París –emocionantes las interpretaciones de “El
silenci d´estimar” y la jota “Oleay”– y el buen hacer de músicos como
Javier Parra, Peter Oteo, Martí Serra, Paco “Charly”
Botía, y así hasta llegar a juntar una docena de amigos en el escenario. La
compañía Ibérica de Danza, también invitada a la fiesta, aportó dos
parejas de bailarines que pusieron el remate visual al espectáculo.
El resultado de la noche fue un seductor repaso por 10 años de creatividad,
fruto de una incansable labor de investigación y divulgación, campos en los que
Eliseo Parra también es admirado y reconocido. Nos quitamos el sombrero y
esperamos tener pronto en nuestras manos la grabación de estos conciertos, para
volver a vivirlos.
Músicos:
Eduardo Laguillo, piano y teclados, guitarra y voz
José Luis Ordóñez, guitarra y voz
Pablo Martín, percusiones y voz
Guillem Aguilar, bajo
Aleix Tobías, percusiones
Xavier Lozano, flautas, saxos y voz
Eliseo Parra, voz, percusiones, guitarra.
Invitados:
Martí Serra, saxo
Paco “Carly” Botía, percusiones
Compañía Ibérica de Danza, baile
Peter Oteo, bajo
Jesús Parra, mandola, guitarra, banjo
Carmen París, voz
El Periódico de la Publicidad

Diario de Valladolid, 5 julio 2008 (descargar pdf alta resolución)

El País, 4 de febrero de 2006.







RootsWorld
Eliseo Parra. De ayer mañana. World Village (www.worldvillagemusic.com)
Singer Eliseo Parra has dedicated himself to reinterpreting the diversity of folk traditions from across Spain, and sings in the country's four official languages, Castilian (Spanish), Basque, Catalan and Galician. His work retains the gritty, primordial feel of the originals, but he's no conservative. The nimble baile corridor "Maragata," for example, is rendered by a quartet of frame drummers on pandero cuadrado and pandereta, complemented by piano, mandola, saxophones and bass. "Galandún" assigns six vocalists to a charro dance, accompanied by a thundering trio of drummers, bagpipes, electric guitar and bass, ending in an extended harmonic rapping word play. "Río Verde" reworks a dance from Asturias with a reflective jazz piano solo lead, breaking into a richly textured array of Hammond organ, soprano and tenor saxes, drum set, hand percussion and congas. "Que me lo llevan," an airy, stripped down charrada dance from Salamanca, takes flight on a blend of flutes, moxeños (bamboo flutes), ocarinas and whistles, along with what sounds like (an uncredited) berimbau. "La rama" is an evocative circular melody from Caceres, while "Las jotas de 'El Chato'" heads south to Murcia, land of guitar, laud (lute), jaleos (shouts) and palmas (handclapping), with uncommon additions including soprano sax, electric guitar, Venezuelan cuatro and bansuri.
For anyone familiar with the range of Iberian folk traditions, Parra presents an idiosyncratic revision that will charm the uninitiated as well. Lyrics and discographic information are in Spanish, with summary album notes in Spanish, French and English. De Ayer Mañana (of yesterday tomorrow) says it all in the title, an engaging and instructive addition to the Spanish folk revival. - Michael Stone



Paru dans Ulysemag.com
« Depuis la fin des années 60, Eliseo Parra a participé, d'abord comme batteur puis comme chanteur et poly-instrumentiste, à la plupart des aventures musicales qui ont traversé l'Espagne: le jazz-rock et la musique planante catalane, la découverte des rythmes caribéens, le retour aux racines rurales de la Castille avec le groupe Mosaico . La richesse de son parcours nourrit tout son disque et trouve un écho dans chaque chanson. Parra puise sa matière première dans les collectages réalisés au fil du siècle passé, du Pays basque aux Îles Canaries, auprès des derniers dépositaires de ces traditions musicales. Et réinvente tout avec une liberté et une audace sans limites. Les jeux vocaux et le rap rencontrent les guitares africaines et des instruments ancestraux aux sonorités énigmatiques: conques marines, tambours de friction... De cette étreinte entre archéologie et avant-garde, le titre La Rama («la branche») est un bel exemple: une ambiance lunaire, une flûte en apesanteur… Et ce n'est qu'un des trésors que recèle ce disque singulier, joliment emballé dans un boitier en carton recyclé. Eliseo Parra De Ayer Mañana World Village / Harmonia Mundi »
Vitrine du disque DE AYER MAÑANA
Eliseo Parra, World Village / Fusion 111
L'Espagnol Eliseo Parra est de ceux qui retracent les traditions perdues de leur pays, réaniment celles en voie d'extinction, brouillent les repères historiques, restaurent l'ancien et lui retirent ce qu'il a de vétuste. De ayer mañana signifie littéralement «d'hier à demain», comme si le futur ne s'alimentait que de passé recomposé, comme si les cultures catalanes, castillanes, galiciennes et basques ne faisaient qu'une, comme si, ensemble, elles étaient conviées au grand bal mondial. Cela ne peut pas toujours fonctionner aisément puisque l'arrangeur dilue parfois le propos en explorant tout en même temps, mais il remporte son pari la plupart du temps. À des années-lumière du flamenco, Parra projette une vielle danse campagnarde dans un air aérien qui finit par se donner des allures de rap, habille le temps d'un piano impressionniste, rythme à la brésilienne, fait danser avec guitare électrique et violon, chante la mélopée arabisante, laisse couler une berceuse à l'indienne et se livre à de douces incantations. On s'y laisse prendre.
Yves Bernard http://www.ledevoir.com
MusiQualité, semanal de músicas actuales de calidad, Francia
Eliseo Parra "Le tour du monde vu d’espagne"Le musicien-musicologue Eliseo Parra sort le 9 mars un album surprenant, De Ayer mañana où, enraciné dans le terroir des musiques traditionnelles espagnoles, on parcourt un tour du monde des rythmes.
par Eglantine Chabasseur, 06/03/2006
De Ayer manana, une tournure espagnole tombée en désuétude et qui signifait à la tâche présente une projection dans le futur. C’est bien l’impression que l’on a en écoutant l’extrême diversité sonore, géographique et temporelle de cet album. Prenons, la géographie d’abord : la géographie, cela parle beaucoup. Ici, on voyage de région d’Espagne en région du monde, de rythmes et en danses…La charrada de Salamanque répond au flamenco andalou, en passant par tablas indiennes, ou des percussions tournées vers l’Afrique. Rien d’étonnant pour cet homme qui n’a cessé de collecter des sons à travers toute l’Espagne, et d’en être l’un des meilleurs ambassadeurs à l’étranger. Eliseo Parra a participé à des projets incroyablement divers, axés autour du répertoire de terroir. Il enseigne les musiques traditionnelles, a sillonné l’Espagne pour les récoltér, a donné des conférences sur les musiques séfardi, arrangé l’album de la chanteuse soudanaise Rasha, et toutes ces riches expériences sonnent vrai dans ce disque surprenant, enrichi de mille influences, que l’on sent profondément ancré dans le terroir traditionnel espagnol et en même temps totalement ouvert sur son histoire et son futur. A tel point qu’on peut lire ici une illustration en musique de la richesse des particularismes culturels : se connaître en s’ouvrant au monde. Métisser ces influences, et oser les rapprochements. C’est ce que fait avec bien de l’audace Eliseo Parra qui n’en finit pas de nous étonner.
Eglantine Chabasseur / www.musiqualite.net
Radio Latina, París, Francia
Eliseo Parra, De ayer Mañana (Harmonia Mundi)
Un petit ovni musical comme on les aime. Un projet surprenant car Eliseo Parra est espagnol passionné de l’histoire musicale de son pays, de la tradition orale et de sa transmission. Eliseo est la preuve qu’en Espagne, quand on parle de tradition, il n’y pas que le flamenco. Il a été batteur dans un groupe de rock, il a joué du jazz, il a fait des études musicales au conservatoire de Barcelone, il a joué du folklore, il s’est intéressé au traitement électronique de la musique : sacré parcours jusqu’à ce nouvel album, où toutes ces influences sont audibles. Eliseo Parra entouré de ses excellents musiciens, nous offre un album multiple, poétique et dense. Un album qui a su séduire le très exigeant public du festival Womex et qui vous plaira sans aucun doute. Notice rédigée par Yaël Rozenblum.
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